Parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe
La torre de la parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe se ha convertido en el símbolo que identifica mundialmente el encanto de Puerto Vallarta. No lejos del mar y al pie mismo de la sierra que cobija el caserío, su prestancia destaca sobre los tejados rojos, las calles empedradas y los manchones de verdor de bugambilias, copas de oro, hule y palmeras. Las campanadas de su reloj marcan el pulso de la vida vallartense y el tañido de sus campanas festeja solemnidad, llora duelos y convoca multitudes, que, en las fiestas patronales de diciembre, convierten las calles aledañas en verdaderos ríos humanos.
Se acepta comúnmente que Puerto Vallarta fue fundado en 1851 por don Guadalupe Sánchez quien llegó a este lugar con su familia el 12 de diciembre, procedente de Cihuatlán, Jalisco. El nuevo caserío recibió el nombre de Puerto Las Peñas de Santa María de Guadalupe, como podría esperarse del cúmulo de coincidencias que se dieron en torno a la fundación y que aludían a la Guadalupana, el nombre del fundador, el día de su llegada, su devoción a la Virgen del Tepeyac, y hasta su presunta ermita antigua dedicada a ella en este sitio.
El Congreso de Jalisco le cambió el nombre a Puerto Vallarta en 1918.
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